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Código de buen Comportamiento

Un código de conducta en turismo es un instrumento de gestión y regulación que persigue la transparencia y la vigilancia de la conducta de los viajeros, los tour operadores y la propia comunidad, con el propósito de garantizar el respeto mutuo, una sana convivencia intercultural y una experiencia turística enriquecedora. Su aplicación, además, previene conflictos, evita el deterioro del patrimonio comunitario natural y cultural, y genera beneficios económicos.

El principal objetivo es desarrollar valores que incidan en las actitudes y comportamientos de las personas, para un disfrute pleno de las actividades de ocio, respetando las reglas de juego en sus relaciones con otros pueblos y culturas, que se afanan por mejorar sus condiciones de existencia. Este buen comportamiento debe desarrollarse en todas las fases del turismo: antes, durante y después del viaje dentro y fuera de los pueblos y comunidades visitadas.

Las acciones de carácter informal, buscan adaptarse a los diferentes ecosistemas, sociedades y culturas que visitan los viajeros, y forman parte de un proceso más amplio de aprendizaje mutuo, del diálogo entre culturas y de socialización de conocimientos y experiencias, en pro del desarrollo sostenible del turismo.Los diversos instrumentos que se han concebido para regular la actividad turística, entre ellos los códigos de buena conducta, aspiran a poner límites y frenos a los efectos negativos de su crecimiento incontrolado. Algunas herramientas son:

1) Proporcionan a tour operadores y agencias de viaje información para sensibilizar a los turistas que ellos encaminan hacia destinos ecológicos y culturales frágiles.

2) Contribuyen a preparar paquetes de viaje más “verdes” o con contenidos sociales.

3) Proporcionan insumos para elaborar programas de formación dirigidos a guías turísticos y otros actores.

4) Facilitan el monitoreo regular de los efectos de la conducta de los turistas en los ecosistemas por los que transitan y en

las comunidades que visitan.


Para salvaguardar los derechos y tradiciones sociales de la comunidades se debe:


  • Alentar alianzas y cooperación entre gobiernos y comunidades a fin de garantizar la participación de éstas en la adopción de decisiones a todos los niveles.

  • La actividad turística debe facilitar un mayor control de la gestión de los territorios y sus recursos, fortaleciendo el derecho de las comunidades a la autogestión.

  • Fortalecer la organización y las formas de representación social para asegurar la autogestión del turismo y el protagonismo comunitario.

  • Preservar y difundir los conocimientos colectivos ancestrales aplicados a la producción agrícola, al uso y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

  • Apoyar la institucionalización y legalización de las empresas de turismo comunitario.

  • Capacitar a miembros de la comunidad para operar y administrar el negocio turístico.