Cuenta la leyenda que en estos campos, hace más de cinco siglos el gran Inca Huaynacapac conoció y se enamoro de la princesa de los caranquis, Pacha. Este amor sello la conquista incaica y la grandeza del imperio en el norte del Tahuantinsuyo y el nacimiento del Shiry-Atahualpa, el último de la estirpe de los hijos del sol.
En 1620 Chorlavi es la primera propiedad que los Jesuitas compran en la región. Desde la época de la colonia fue una gran hacienda que transcendió a la República hasta nuestros días.
Hacia 1800 fue Monasterio de los Jesuitas, una señorial mansión campesina con diseño y decoración al más puro estilo europeo, pero con sabor de adobe, tejas y madera con formas hechas por los hábiles artesanos nativos, herederos de la majestuosa tradición caranqui-inca de sus construcciones.
A raíz de la expulsión de los Jesuitas, fue adquirida por la familia Tobar, con una extensión de más de 300 hectáreas, que abarcaba todo lo que hoy es San Antonio hasta Urcuqui. Chorlavi es la primera Hacienda transformada en hostería en 1970. Jose Tobar, transformo en hostería la casa principal y otra gran parte de las tierras fue "donada" a sus empleado y trabajadores para urbanizaciones, centros educativos y ciudadelas. |